Voy a contarte un poquito sobre mí y mi relación con los gatos

Debo reconocer que aunque siempre me gustaron los animales, los gatos no eran de mis preferidos. No sé, nunca me llegué a fiar de ellos. Pero ahora sé a ciencia cierta que era por desconocimiento.

Hace ya varios años que me mudé a vivir a Granada, y la que ahora es mi mujer a parte de perros, tenía dos gatas. Así que también empecé a convivir con felinos.

En estos años han pasado varias gatas por mi vida. Y tengo que decir que de todas y cada una he aprendido algo. Cosas que me gustaría compartir aquí contigo a modo de homenaje y agradecimiento a ellas.

Rosita: De ella aprendí el carácter y personalidad, permíteme llamarlo así, que puede tener un gato. Así como la elegancia y belleza en los ojos de un felino.

Lily: Ella me enseñó la curiosidad, siempre innata en los gatos. Al igual que la paciencia y la bondad.

María de las Brujas: Independiente, aunque un don especial para detectar el malestar de alguno de sus dueños, y entonces no se mueve de tu lado. Parece que quiere calmarte con su presencia y su ronroneo en tu pecho.

Dalma: Amor y cariño incondicional. Aunque dicen que los gatos son independientes, ella debe estar siempre cerca nuestro. Debe descansar contigo, dormir contigo… En definitiva, sentir en todo momento tu contacto, o presencia cerca de ella. Además adoptó a Leia como si fuera su propia hija, sin serlo.

Leia: Ternura en la mirada. Por suerte es la primera gata que entra en mi vida con algo de retraso mental. Aunque tengo que reconocer que antes de su llegada no sabía que existía. Puede hacer cualquier travesura, pero al ver sus ojos con esa ternura, y bondad eres incapaz de regañarla.

Sirva este pequeño homenaje a las gatas que han pasado por mi vida, a las que actualmente sigo disfrutando, y a las que en un futuro formarán parte de mi familia.

Así que hoy en día debo decir que amo a los gatos por lo que son, y por todo lo que me aporta como persona y me enseñan.

¡Gracias mininos!